
El encanto de la selva peruana regresa a Lima con más fuerza que antes en Poder Verde II. El Desborde Amazónico, exposición inaugurada el viernes último en el Centro Cultural de España, en donde la cultura occidentalizada tiene un matiz netamente amazónico, reflexivo, lujurioso, psicodélico, político y social.
Es así que grandes leyen
das del rock clásico son integrados al paisaje amazónico en donde podemos ver a un Mick Jagger gritando energicamente First time in my life I’m free!!!; a los integrantes de Kiss envueltos en serpientes o a Eddie (la calavera de la banda Iron Maiden) defendiendo su río. Una integración total con la cultura internacional.
También se puede apreciar a artistas populares, como el inmortal “Papá” Chacalón (Lorenzo Palacios Quispe), personajes políticos y subversivos, como Alberto Fujimori, Alan García, Vladimiro Montesinos, Abimael Guzmán, pintados con esmalte sintético sobre cascos militares. Una integración con nuestra historia.
Originarios y originales
En esta ocasión, la muestra que es la segunda parte de la que fue presentada en el 2009, está realizada por los artistas José Asunción Araujo “Ashuco”, Brus Rubio, Harry Chávez, Nereida López, Lu.Cu.Ma. (Luis Cueva Manchego), Adrian Protugal, Daysi Ramirez, Luis Torres, Luis Saquirai, entre otros, y durará hasta el 27 de marzo, bajo la curaduría de Christian Bendayan.
Muchos de los participantes son conocidos como “artistas urbanos”, y no pertenecen al circuito oficial de galerías, sino a las calles, pubs, discotecas, bares, restaurantes, siendo muy reconocidos en el oriente peruano… un motivo más para ver la muestra y disfrutar del poder verde, del poder amazónico.
Después de ver incansablemente una serie de películas desde el 2005, en que mi ingreso a la universidad me dio una manera especial de disfrutar del Cine, en el 2007 esta película llegó a mis manos, y destruyó todo el academicismo. Esta escena, que contiene más de una, hizo que en mi rostro se dibujara más de una sonrisa, acompañada por un poco de nostalgia… Para las personas que les encanta el cine de hoy y de siempre: Cinema Paradiso

Eva y el sexo
Eva nunca pensó que un día Adán pagaría por verla como la vio antaño, en el paraíso, sin hoja de parra de por medio, ni cielo gris, ni violentos arrebatos que los hiciera llorar de pura vergüenza.
Muchachos y muchachas gastan el dinero de papá en el óvalo Gutiérrez, discotecas repletas, calles vacías, uno que otro autobús merodeando la ciudad, la noche sin estrellas, farolas encendidas. Mientras unos duermen, otros celebran el descenso de diosas entre luces verdes, rojas, amarillas, y Camila gira lentamente alrededor de una baranda, en un oculto night club de la ciudad de Lima.
¿Necesitas compañía? Primero habla con él. ¿Qué son dos? Treinta soles el privado. Entonces tendrá que ser cuarenta soles, en el segundo piso. Quince soles y el cuarto. ¿No me invitas una cerveza? Solo se puede consumir, si quieres algo más, acuerda con ellas. No, no, solo con preservativo. Acompáñame, anímate, ¿vamos?, y no falta la frase comercial: el servicio es completo.
El trabajo sexual existe desde siempre, con múltiples rostros, en distintos lugares y en distintas épocas. Políticos, escritores, periodistas, artistas, hasta simples borrachos de los que vagan por las calles, han convivido y conviven aún con ellas.
Brighit -ese es su nombre artístico (todas tienen uno)- comenzó a bailar a los dieciséis años y a sus aproximadamente treinta años, se ha acostumbrado al dinero no tan fácil, “porque no es tan fácil dejar que te miren desnuda y que quieran tocarte. Yo cerraba los ojos, escuchaba la música y solamente bailaba, pero ellos siempre quieren más”. De la misma manera las necesidades de ellas cada vez son más.
Del viejo balneario de Chorrillos, antes de la guerra contra Chile, las casonas del centro de Lima, hasta asquerosos cuartuchos y frías esquinas, ellas han visto crecer o decrecer, según sea el caso, esta enorme ciudad.
Los hombres se asoman por curiosos, por hinchas y por borrachos a locales de la avenida Colmena, siempre de noche. “La primera vez que fui a un local de estos tenía 18 años, éramos cinco amigos. Antes de cumplir los 19 ya me había tirado a una. Me dijeron, Leomardo, no seas cabro- ya estábamos borrachos- ellas solo quieren tu dinero”. Pero la oferta responde a la demanda: ellos solo también quieren algo.

Ella baila sola
Camila gira suavemente sobre el piso de un pequeño escenario y una brisa salida de su cuerpo da vida a la música, enciende y apaga luces multicolores, detiene miradas, captura deseos. Ella es dueña de todo, se agita, se contrae, estalla silenciosa y anula toda cobertura sobre su piel: no música, no brasier, no trusa roja…y otra vez el pudor en su rostro.
“Aquí se ve todo tipo de hombres, gordos, flacos, viejos pervertidos, feos, unos que son lindos, chibolos excitados que dan risa”. El negocio está en la compañía, si quieres hablar o negociar con ellas otro tipo de servicios, primero se consume cerveza. Pero, detrás de sus amables y cariñosas frases, tienen que soportar la explotación de sus jefes o cafichos, dueños del local. A Brighit no le agrada, pero quizá ya se acostumbró.
Susan vive en los Cedros de Chorrillos. Ella tiene un aviso en el periódico. Trabaja con una amiga en un hostal miraflorino de la avenida Angamos donde tiene que pagar a la dueña del local una parte de lo que a ella le pagan. Ya no suele arriesgarse en la calle. Las prostitutas informales son perseguidas y golpeadas por los agentes de serenazgo, además que la competencia entre mujeres y homosexuales es dura.
Hay noches en las que camina por la avenida Colmena, pero no para ofrecerse, de vez en cuando tiene que bailar y sacarle dinero a los parroquianos. “No les robo, pero los hago consumir”. Ella no siempre fue prostituta, se escapó de su casa muy joven (su papá la golpeaba), estuvo trabajando como vendedora en un mercado pero no alcanzaba para cuidar el niño que tuvo con un pandillero (él desapareció después de nacer su hijo).
Susan entró en el negocio por consejo de una amiga con la que vivía y que era meretriz, además que le enseñó cómo poder enfrentar el reto de la primera noche de trabajo. Ella tiene treinta años y ha salido con deportistas, estudiantes, ejecutivos, etc. En el mejor de los casos ellas saben en lo que se meten, pero muchas mujeres suelen ser obligadas por sus parejas a entrar en este oscuro mundo.
Entonces Camila termina su rutina de baile en el burdel El Flamingo, baja del escenario totalmente desnuda y entra en un cuartucho. Sale por una puerta a conversar con los tipos que la vieron, mientras Karina seduce ahora con una suave balada.
Adán nunca pensó que un día pagaría a Eva por verla como la vio antaño, en el paraíso, sin hojas de parra de por medio; pero lo cierto es que lo hacen y ambos han aprendido a vivir con eso.
por Daniel Bedoya
Breve es el silencio en los pájaros:
sus alas cubren de sombras mi cabeza.
Tus ojos – me acuerdo
(acostumbrado a tus cabellos sobre mi rostro)-
bajo la pequeña mañana verde
y el vuelo de golondrinas.
No alcancé más alas que un par de letras
agitadas tiernamente en el lomo
con cierto afán de poesía.
VIOLENCIA POLÍTICA: SIEMPRE
Esta misma mirada que en un comienzo dirigimos al pasado para conocer esta realidad tan saturada de nuevos y sofisticados sistemas tecnológicos que nos envuelven en este ir y venir, en este acercarnos y alejarnos de la realidad, resulta una necesidad proyectar la mirada al futuro, es decir, saber qué se hace para que lo vivido no quede en el olvido, más aún cuando nos acercamos al bicentenario del inicio de nuestra convivencia.
Pero ante la nueva generación de terroristas, como señala Jessica Stern, comprendida por grupos con fines específicos, inspirados en creencias religiosas, extremistas violentos ultraderechistas, sectas apocalípticas[1], a lo que agregaría las nuevas formas de pandillaje y un largo etcétera, es necesario evitar el incremento del desinterés por conocer nuestra experiencia con el terror, no limitándonos a la construcción de un Museo de la Memoria.
Es por ello necesario comprender en su amplia dimensión a la violencia política, este concepto que a lo largo del ensayo ha tenido presencia y que no se limita a una forma de expresión del terrorismo, sino que también es una forma de respuesta ante peligros eventuales, ya que la sociedad genera su propias manifestaciones para preservar el orden, el equilibrio, la armonía, legitimando todo acto político pues hacer política es una actividad en principio social, como aquella Marcha por la Paz en Villa El Salvador, encabezada por la dirigente popular María Elena Moyano, el mismo día del paro armado convocado por Sendero Luminoso.
BIBLIOGRAFÍA
BARRETO, Idaly (y) Henry Borja. Violencia política: algunas consideraciones desde la psicología social. Colombia: Revista Diversitas, 2007. Sitio web: http://www.usta.edu.co/otras_pag/revistas/diversitas/doc_pdf/diversitas_5/vol.3no.1/articulo_7.pdf
ESCALANTE GONZALBO, Fernando. La política del terror. Apuntes para una teoría del terrorismo. Mexico D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1990
GORRITI ELLENBOGEN, Gustavo. Sendero. Historia de la guerra milenaria en el Perú. Lima: Editorial Planeta Perú, 2009
SILBERMAN, Sarah y RAMOA LIRA, Luciana. Medios de Comunicación y violencia.
STERN, Jessica. El Terrorismo Definitivo. Cuando lo imposible sucede. Buenos Aires: Ediciones Gramica S.A., 2001
[1] STERN, Jessica. et al Óp. Cit. Pág. 31.
VIOLENCIA POLÍTICA: HOY
Año 2009, el ex presidente Alberto Fujimori Fujimori, es condenado a 25 años de prisión por los delitos de violación de Derechos Humanos. Año 2010, el ex asesor del gobierno fujimorista, Vladimiro Montesinos, es condenado a prisión por el caso de Barrios Altos, junto a los efectivos militares que integraron el llamado Grupo Colina.
Estos hechos nos indican que al hablar del Conflicto Armado Interno es inevitable traer nuestra mirada al presente, a esta nueva etapa de la sociedad peruana, en pleno siglo XXI. Es por ello necesario traer un tema que deriva del breve sondeo inicial: las reparaciones pos-conflicto.
La Comisión de la Verdad y Reconciliación, en su Informe Final, ha señalado que las reparaciones tienen profundas implicancias éticas y políticas y es un componente de reconciliación nacional[1], poniéndose énfasis al señalar que el Estado es quien debe dar atención preferente a los sectores más empobrecidos, a los campesinos e indígenas que constituyen esta mayoría de víctimas, sin embargo la tarea de reparación pasa por ser asumida por la sociedad en su conjunto, de donde nace el Estado.
Es ahí que podemos distinguir las formas en que la violencia política puede materializarse, en esta circunstancia para preservar el orden social a través de la justicia, mecanismo del Estado que va de la mano con el castigo a los perpetradores de la extensa lista de crímenes cometidos a lo largo de este periodo, y que implica la reparación económica individual y colectiva.
Pero hablar del presente implica además hablar de esta nueva generación parida por aquellos peruanos y peruanas que presenciaron toda esta serie de atropellos. Hablo de la salud mental de quienes hoy heredan el susto de los tiempos violentos, que han caracterizado la formación de nuestro país, principalmente en las zonas con alto índice de pobreza y exclusión, en departamentos como Ayacucho, Junín, Huánuco, Huancavelica, entre otros.
[1] COMISIÓN DE LA VERDAD Y RECONCILIACIÓN. Informe Final. Conclusiones Generales. Lima: Comisión de la Verdad y Reconciliación, 2003. Pág. 44. Sitio Web: www.cverdad.org.pe


